Debajo de la chasca prominente y la cara de pocos amigos, el sociólogo y escritor esconde una personalidad tan inconformista como intensa, que se conmueve con un buen libro, con el jazz, con la postura de los animales y la superioridad de los genios de la humanidad, pero que observa con ojos críticos la raza humana y todos sus derivados. Fernando Villegas, el periodista autodidacta por excelencia, se ha transformado en uno de las figuras públicas más polares, admiradas y vilipendiadas de Chile. Un rol que, asegura, lo tiene sin cuidado. Pero que igual se encarga de cultivar.
Escritos de mi autoría. Entrevistas/Columnas/Críticas. Publicadas en medios como Revista Fibra, Paula.cl, Revista Prende, Xplora y otros.
Mostrando entradas con la etiqueta XPLORA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta XPLORA. Mostrar todas las entradas
martes, 12 de enero de 2016
viernes, 15 de noviembre de 2013
Bagdad Café, de Percy Adlon: Hay vida en el desierto
En la imaginería colectiva del cine, el desierto nos habla de soledad. Una carretera larga y vaporosa que parece ir a ninguna parte, donde se vislumbran realidades ficticias y bagajes incesantes. En “París Texas”, el desierto le roba a Travis las palabras; En “My own private Idaho”, Mike se pierde entre el polvo y la narcolepsia. Pero en el mundo de “Bagdad Café”, la turista alemana Jazmin (Marianne Sagebrecht) camina firme y decidida por el borde de la carretera hirviendo, vestida con un grueso traje verde y un sombrero tirolés. martes, 10 de septiembre de 2013
Domicilio Conyugal (Francois Truffaut, 1970): Hasta que la vida los separe
Cuando Francois Truffaut- director emblema de la Nouvelle Vague francesa- vio por primera vez al joven actor de 14 años Jean Pierre Léaud, supo que estaba frente a una proyección de sí mismo. Ipso facto, Jean Pierre obtuvo el papel de Antoine Doinel, alter ego del director. Su interpretación duró cinco películas y casi veinte años. La primera, Los cuatrocientos golpes (1959), siguió de cerca las rebeldías de niño de Doinel; Tres años después, en El amor a los veinte años (1962), Antoine vivió los avatares de un amor no correspondido; en Besos Robados (1968), conoció al objeto de su afecto, Christine Darbon (Claude Jade), quien se transformaría en el amor de su vida. Al menos, de su vida en pantalla.
Lee la crítica completa aquí
Lee la crítica completa aquí
jueves, 9 de octubre de 2008
Toro Salvaje (Martin Scorsese, 1980): Peso Pesado
Más de 25 kilos. Eso le costó a Robert De Niro su interpretación de Jake LaMotta, en una transformación física que sólo ha sido superada por los kilos de más de Vincent D’Onofrio en Full Metal Jacket, y que lo tornó prácticamente irreconocible. Un precio bajo a pagar, tomando en cuenta todo lo que esa interpretación trajo consigo: su primer Oscar, la pleitesía de la crítica, la etiqueta de una de las mejores interpretaciones de la historia. Referirse a Toro Salvaje, claro está, significa hablar de la sublime actuación de De Niro. Pero también de la dirección de Scorsese, quien encontró en la elaboración del filme la calma en medio de tiempos de turbulencia interior. De la fotografía de Michael Chapman, quien ya había colaborado con Scorsese en otra de sus películas cumbres, Taxi Driver. De la edición de Thelma Schoonmaker, para quién Toro Salvaje significó la génesis de su colaboración vitalicia con el director. De la banda sonora, basada en las obras del compositor italiano Pietro Mascagni. Porque en la unicidad de cada uno, radica la grandeza del todo. Un todo cuyo cetro varía entre la mejor película de los ochenta, y la mejor de la historia. Basada en la autobiografía homónima del boxeador Jake LaMotta- Campeón Mundial de peso mediano entre 1945 y 1951- la película cuenta los avatares de un vida llena de triunfos, pero condenada a una irremediable caída libre. Ante los ojos de LaMotta, no importa si se está sobre el ring frente a un contrincante, en la cama con la mujer o en la mesa con la familia Todos los escenarios son confrontaciones, todos quienes los rodean potenciales enemigos a los que debe derrotar antes de que lo golpeen donde más le duele. Mientras gana peso y pierde cordura, LaMotta se enfrenta cara a cara con la decadencia de un pasado tan añejo como indeleble, y constata a través de la experiencia que los privilegios de las batallas ganadas se extinguen más rápido que los minutos en el ring. Toro Salvaje es una película sobre un boxeador, pero no de boxeo. Su trama no radica en los avatares de un luchador que emerge de las tinieblas y va en ascenso hacia un final feliz, tampoco en la redención del antihéroe ni en las edulcoradas moralejas propias del cine del tipo. Pero Scorsese nunca ha querido contar cuentos de hadas. Y esa obstinación es la que acerca su obra a lo más profundo del género humano.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Doce hombres en pugna ( Sidney Lumet, 1957): La duda razonable
Al igual que otros grandes, Henry Fonda siempre evitó verse en pantalla y jamás asistía al cine a ver sus películas. Sin embargo, frente al estreno de su rol protagónico en Doce hombres en pugna, decidió encararse a sí mismo en la penumbra por sólo 10 minutos. Se quedó más de una hora. Cuando quedaba poco para el final, el actor se levantó, se acercó al director y le dijo: “Sidney, es simplemente magnífica”. Luego, abandonó la sala en silencio. La sensación de encierro era algo que Fonda detestaba, pero fue lo que Lumet trató de acentuar al máximo en su obra culmine. Doce hombres en pugna había sido concebida para el teatro, y su génesis estaba en los ambientes cerrados, en la unicidad del espacio, en la sobriedad de la forma a favor de la riqueza del fondo. domingo, 2 de marzo de 2008
Persona (1966), de Ingmar Bergman: La vida de la otra
La historia tras una de las obras cumbres del director sueco, vio la luz en un hospital. El anecdotario cuenta que Bergman imaginó Persona mientras se encontraba internado por una de sus habituales crisis de estrés y angustia. Albergado por la fiebre y el silencio, el director dio rienda suelta a sus pensamientos sin ningún tipo de interferencia, lo que se materializó en uno de sus relatos más profundos, complejos y reveladores. Bergman era un inconformista, que en sus obras plasmaba su afán por llegar a los extremos. Persona no fue la excepción; la historia fue protagonizada por sus dos actrices fetiches, Liv Ullman y Bibi Anderson. Con Liv compartió 10 películas y una hija. Con Bibi, 14 películas y una pasión clandestina. En la pantalla, Bergman las confronta en forma descarnada, las instala en los roles más complejos de su carrera y en el territorio que más domina, donde es amo y señor y- por ende- puede manejar a su antojo los afectos de sus mujeres...
Lee la crítica completa aquí
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



