martes, 7 de febrero de 2012

El Decálogo (Krzystof Kieslowski, 1989): Bajo la niebla de Varsovia


Pawel tiene ocho años, los ojos grandes y la mente limpia e inquieta de un niño. Cuando es testigo- por primera vez- del último suspiro de un ser vivo, su cabeza se llena de preguntas. “Después de la muerte”, ¿qué queda de nosotros?” “La memoria de lo que hicimos en los demás" le responde su padre, acorde al prisma racional con que ve la vida. Pero Pawel queda inconforme, porque intuye que en esa respuesta no hay cabida para el alma, o la potencial existencia de una. Porque siente que él sí la tiene, y está preocupado por ella. Entonces, recurre a su tía, y ella intenta traspasarle su fe: “La vida no se trata de hacerle las cosas más fáciles a los otros mientras vivimos, sino que hacerlos felices para que nos mantengan en su memoria cuando no estemos”. Por fin, los ojos de Pawel se tranquilizan.


El es el protagonista de El Decálogo 1 (Amarás a Dios por sobre todas las cosas), primero de una serie de telefilmes realizados por Krzystof Kieslowski para la televisión polaca, basados en su reinterpretación de Los 10 Mandamientos. A lo largo de su obra- en la que destaca la trilogía BlueRouge y Blanc- el realizador encontró un leit motiv que tiene su génesis en el mundo documental; priorizar los silencios antes que el ruido, la detención antes que la acción, los conflictos antes que la evasión. Su cine se basó en lo más oscuro de la condición humana que era, al mismo tiempo, lo que lo movía hacia la luz de su obra. Plasmar un alma en un rostro, la atmósfera en un encuadre, la desolación en un gesto de apariencia fútil.

Aunque parecen no saberlo, los mundos de los protagonistas de cada decálogo están irrevocablemente conectados; por un condominio de edificios dónde cohabitan sin tener noción, por la bruma gris del invierno de Varsovia, por la música de fondo que emerge como telón de fondo detrás de sus historias, por un cruce fortuito en medio del parque. Pero más allá del espacio-tiempo, su unión radica en que todos buscan resolver inquietudes esenciales. Algunos inmersos en la inocencia de los primeros años, otros en el ocaso de su existencia, otros cuando parece que la vida ya no les dará más oportunidades.


Mientras cuestionan, observan, y encaran su realidad, descubren que no siempre hay finales felices, aun cuando se trata del celuloide. Kieslowski, en su infinita riqueza interior, despliega sus inquietudes más profundas y las disgrega al acoplarlas a 10 mandamientos que para muchos representan una decena de principios irrefutables, pero para él son un fértil punto de partida de nuevos cuestionamientos. Porque, aunque ante los ojos del catolicismo llegaron al mundo por un cable divino, son los seres humanos los que los interpretan y aplican. Y precisamente ahí radica su potencial imperfección.

lunes, 9 de mayo de 2011

Atrapado sin salida (Milos Forman, 1975): Tuerto en un país de ciegos


A lo largo de su carrera, el director checo Milos Forman ha demostrado cierta obsesión por los caracteres rebeldes y sufridos, que ante todo se resisten a seguir la corriente, como Larry Flynt enThe People vs. Larry Flynt, Andy Kaufman en El hombre en la luna o Mozart enAmadeus. No es extraño, tomando en cuenta que el mismo Milo también debió luchar contra un entorno adverso, cuando quedó solo luego de que su padre fuera arrestado y asesinado por la GESTAPO y su madre muriera en un campo de concentración. Lo cierto es que la película que representa la génesis de su simbiosis con la industria cinematográfica norteamericana, también pone en el centro a un personaje atormentado y extremo cuya existencia parece a destiempo. Basado en la novela homónima de Ken Kesey-quien nunca quiso ver su obra llevada a la pantalla grande- la película le valió al director la pleitesía del público, y el cetro de la segunda película de la historia en llevarse cinco Oscar, incluido mejor actriz, mejor actor y mejor película.

Después de reiteradas veces en la cárcel y de ser acusado de abuso sexual, Randle Patrick McMurphy (Jack Nicholson) intuye que la mejor forma de librarse de los trabajos forzados a los que ha sido condenado es fingiendo demencia. Así, termina internado en un sanatorio, en el que descubre que se libró de una cárcel para entrar en otra , conoce a uno de sus peores enemigos- la enfermera Mildred Ratched (Louise Fletcher)-, y encuentra mucha más identificación y compañía que en el mundo de la cordura.


En su leit motiv, el filme instala a la locura cómo tópico central, pero lejos de elevarla al nivel de verdad absoluta, la define como un endeble punto de vista sujeto, en su fragilidad, a la más vil y primigenia subjetividad humana. Más allá del desquicio clínicamente declarado, la realidad en la que se sumerge Randle muestra que la demencia es una herramienta de la cuál los cuerdos pueden abusar en forma infame y desquiciada, al menos cuando los beneficia a cumplir sus propósitos.
Mientras la pulcritud de la atmósfera se contrapone a las turbulencias interiores de los personajes, en la película subyace una voluntad de poner en juicio los absolutismos de los que muchas veces los seres humanos se asen para controlar lo que no pueden; ese que lleva a la enferma Mildred a empeñarse en mantener la locura como herramienta, aunque en esa obstinación esté en peligro su propia cordura. Al final, la problemática no radica en si Randle está sano, si es un tuerto en un país de ciegos o el más loco de todos; Milos Forman no se sostiene en resolver esa inquietud, porque conoce los límites de su propia subjetividad. Lo que hace es iluminar un fragmento de realidad que a veces pasa desapercibido, pero que puede llegar a robarse los últimos resabios de cordura de un ser humano.


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Antihéroes del cine : El triunfo de los Nerd (Revista Prende, Paula Ediciones)

Los antihéroes del séptimo arte no miden más de un metro setenta, no tienen bíceps tonificados, miradas profundas ni despiertan suspiros ipso facto aparecen en pantalla. Sin embargo, superan con orgullo las situaciones más vergonzosas, y siempre terminan del brazo de la mujer de sus sueños. El humor es su refugio y la debilidad, su arma de seducción.

Charles Chaplin: El primer anithéroe

En una de sus tantas entrevistas, alguien le preguntó a Chaplin por el secreto a la hora de hacer sus películas. El respondió: “pensar, pensar y pensar”. Una respuesta bastante racional, si se piensa en un actor cuyo alter ego, Charlotte, encantaba a las audiencias a través de la sensibilidad y la risa espontánea. Lo cierto es que el considerado el mayor genio de la historia del cine, y uno de los primeros antihéroes, era también un genio tras las cámaras, que a través del humor buscaba reflejar su aguda manera de pensar y su inmensa sensibilidad social. Su alter ego, Charlotte, buscaba en la comedia la felicidad que le era esquiva, y enamoraba a través de su ropa andrajosa, su sencillez y su encantadora torpeza. La llegada del cine sonoro, en la década del 30, significó en un principio una amenaza para Charlotte, cuyo encanto se sustentaba en sus gestos, miradas y torpezas silenciosas. Sin embargo, Chaplin supo encontrar la genialidad en el silencio, y mientras todos los directores se vanagloriaban con sus películas sonoras, él creaba joyas mudas como Tiempos Modernos y Luces de la ciudad

Una vez que el antihéroe se apagaba con las cámaras, Charles Chaplin se quitaba el bigote y el sombrero, pero no la conciencia social. Desde sus primeros años, Charles se vio enfrentado a duras condiciones de vida. Había nacido en uno de los barrios más pobres de Londres, y trabajaba desde niño. Años después, cuando Hollywood estaba rendido a sus pies y, diferencia de Charlotte, no le faltaba dinero, ni poder, ni mujeres (se casó cuatro veces, la última vez con una joven actriz 38 años menor que él), siguió viviendo en la forma austera de antaño. Y hasta sus últimos días, mantuvo una postura clara frente a la vida: “Si la ves en un close-up, la vida es una tragedia; pero si la miras como una toma larga, la vida es una comedia”.

Ben Stiller : Lo bueno de los frascos chicos

Ataviado con las medias rosadas de su hermana, el pequeño Ben Stiller representaba obras de Shakespeare en el living de su casa. Había crecido rodeado del mundo de sus célebres padres, Jerry Stiller y Anne Meara, dos de los más queridos comediantes de la escena norteamericana. Para él, el ridículo y el absurdo era un modo de vida. A los 10 años, filmaba sus propios cortos, donde la historia se repetía: alguien se burlaba del freak e introvertido Ben, pero él siempre encontraba la forma de vengarse. Inmerso en un mundo de gente atractiva y popular, Stiller encontró en la comedia la forma más eficaz y liberadora para enfrentar el entorno al que nunca podría pertenecer Porque, a falta de otros genes codiciados como el porte y el atractivo físico, Ben llevaba ventaja con el gen del humor.

Después de graduarse de UCLA, la parodia se transformó en su mejor escuela. Entre otras cosas, se puso en los zapatos de Tom Cruise, y sin tapujos se burló de su actuación en El color del dinero, de Martin Scorsese. La desfachatez de sus parodias llamó la atención de uno de los productores de Saturday Night Live, quien las puso al aire durante una temporada. Luego vino el éxito tanto detrás de las cámaras- La dura realidad, El insoportable y Zoolander- como delante. Mientras más avanzaba su carrera, más lejos llevaba los extremos del ridículo. Películas como Loco por Mary o La Familia de mi novia lo hicieron sobrepasar los límites imaginables de dolor físico, desquicio y humillación.

Más allá de la pantalla, Ben se quedó con la chica rubia y atractiva. El 2000 se casó con Cristine Taylor. Hoy, Stiller se pasea de la mano de su flamante esposa, con el mismo orgullo con que ostenta el título del actor que ha recibido más premios frambuesa en un año (El 2004, fue nominado a peor actor por cinco de los siete filmes en los que apareció). Gajes de ser nerd.

Jack Lemmon: El amigo del galán

La llegada al mundo de John Ulher Lemmon III fue digna de una comedia de Billy Wilder. A punto de dar a luz, su madre se negó a suspender un juego de bridge. Por ende, Jack nació en el ascensor más cercano al salón donde jugaban. Hijo de un fabricante de donuts y una madre snob adicta a más lujos de los que podía costear, este actor de mentón prominente y sonrisa amable creció como cualquier hijo de vecino, tocando piano en bares de mala muerte y admirando a Charles Chaplin y Búster Keaton. Sus comienzos en el cine parecían destinarlo al eterno secundario, el amigo bonachón y torpe del galán de turno. En 1954, hizo su debut con It would happen to you . Un año después, obtenía un Oscar a mejor actor secundario por su actuación en Mister Roberts. En 1959, la fama lo encontró vestido de mujer junto a Tony Curtis y Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco, la comedia de Billy Wilder que se transformó en uno de sus más grandes clásicos.

El encuentro con Wilder lo instaló a la cabeza de las comedias de la época, entre ellas El apartamento, donde brilló en los zapatos del mediocre y soltero empedernido C.C. Buxter y mostró su capacidad de pasar con maestría de las situaciones más embarazosas y ridículas al drama. Aparte de Billy Wilder, el destino le tenía otro encuentro reservado. En 1960, Jack entró a un restaurante donde comía el actor Walter Mathaw. Se sentó y pidió camarones fritos con helado. Acto seguido, Mathaw lo increpó: “¿Cómo puede pedir una cosa así en un restaurante judío?”. Se hicieron inseparables dentro y fuera de la pantalla, y actuaron juntos en 10 películas, entre ellas éxitos como Buddy, Buddy, La Galleta de la fortuna y Grumpier old man. De su relación, Lemmon dijo: “Si fuéramos homosexuales, seriamos nuestro tipo ideal”. Tanto el cine como su amistad con el comediante lo acompañaron hasta sus últimos días; En 1999 filmaron su última película juntos, Una Vieja pareja II; el 2001, Jack murió de un cáncer a la vesícula, cuatro días después que Walter Mathaw.

Adam Sandler:

Si hay algo que Adam Sandler ha mostrado con creces, es que parecer estúpido no es sinónimo de serlo. A lo largo de su fructífera carrera, el actor le ha sacado partido a su cara de adolescente en pleno crecimiento, a su aspecto desgarbado, a su voz sospechosamente aguda y a esa peculiar mezcla entre infantilismo y genialidad. Lo cierto es que a Adam nunca le afectó el mote de looser, porque más allá de la pantalla jamás lo fue. Desde que probó suerte sobre el escenario en un club de Boston, recibió a carcajadas y aplausos a cambio. Más tarde, fama, mujeres y sueldos astronómicos. Hoy, al Star System Holllywoodense en bandeja, celebrando cada una de sus ideas y actuaciones descabelladas.

En 1990, hizo su ingreso triunfal a Saturday Night Live, donde además de mostrar su talento para la comedia compuso la emblemática Chanukah Song. Desde entonces, Sandler se las arregló para conjugar sus dos pasiones, el cine y la música, bajo el alero de lo absurdo. En 1995, dejó Saturday Night Live y se lanzó de cabeza al mundo de la pantalla grande, donde además de escribir, producir y actuar en comedias como Airheads, Happy Gilmore, Billy Madison , Mr Deeds, Un papá genial y Embriagados de amor, compuso las canciones de muchos de sus comedias, entre ellas El Cantante de Bodas y 50 primeras citas. En toda, la tónica se repite: Adam es un tipo torpe, limitado y bonachón, que conquista al objeto de su deseo-llámese Drew Barrymore, Paz Vega o Wynona Ryder - con torpezas, pucheros y canciones socarronas. El 2003, Adam se casó con la verdadera mujer de sus sueños: La escultural modelo Jackie Titote. El padrino de bodas fue su perro Meatball, vestido de terno y con un Yarmulka en la cabeza. Hoy, lleno de salud, dinero y amor, Adam sigue riéndose de sí mismo. Hace poco, después de hacerse una cirugía laser en los ojos, declaró: “Ahora me doy cuenta de lo feo que soy”.




martes, 9 de junio de 2009

Entrevista a Goran Visnjic, portagonista de ER, en Buenos Aires

Después de pasar ocho de sus 34 años de vida en los zapatos del doctor Luka Kovac –su personaje en la exitosa serie ER-, Goran Visnjic está listo para buscar nuevos horizontes más allá de la sala de emergencias. En la ficción, Kovac vuelve a su Croacia natal, dejando atrás la jefatura del County General Hospital y su sufrida relación con la enfermera Abby Lockhart. En la realidad, el actor croata cierra una etapa “de entrenamiento”, con miras a retomar su relación con la pantalla grande, en stand by desde su último filme, Electra (2005). Habrá que ver a cuál de los dos les va mejor.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Yo salvaría a Cindy

Mientras la capital se revoluciona con la visita de Madonna, Paula Frederick propone un golpe de estado: “para mí, la diva más grande es Cindy Lauper, con chillidos, cachetes y mechones rosados incluidos”.
(http://www.paula.cl/)

jueves, 4 de diciembre de 2008

Encuentro con la famosa vedette: Póngale Wendy

Las siete vidas de Wendy -o Mireya Smith Percheraux, su verdadero nombre- hoy confluyen en su departamento en Providencia.Después de triunfar en el Bim Bam Bum, la ex vedette  pasa los días en una silla de ruedas, mientras recuerda los bemoles de una vida llena de amores y desamores.


jueves, 30 de octubre de 2008

Pseudo Robin: El Antihéroe de Chile

Mientras congela una pirueta marcial en el aire sobre una escalera de cemento, Iván Jara atrae las miradas de los transeúntes que atestan el acceso al Mall Plaza Vespucio. Algunos lo apuntan sin vergüenza, otros lanzan un comentario que se pierde entre el ruido del tráfago urbano. Sin saber si todos lo reconocen, las manifestaciones públicas le han demostrado que su personificación de Seudo Robin en la película Mirageman, llegó derechito al corazón criollo...
(http://www.paula.cl/)


lunes, 27 de octubre de 2008

Eduardo de la Paz, estacionador de autos: héroe urbano

Mientras se gana la vida estacionando autos a la salida de un supermercado en Escuela Militar, Eduardo De la Paz acumula monedas e intenta mantener a flote un sueño que se hizo realidad hace 18 años: el Club Unión Caribe, institución que acoge a más de 40 jóvenes drogadictos y con riesgo social.
(http://www.paula.cl/)

jueves, 9 de octubre de 2008

Toro Salvaje (Martin Scorsese, 1980): Peso Pesado

Más de 25 kilos. Eso le costó a Robert De Niro su interpretación de Jake LaMotta, en una transformación física que sólo ha sido superada por los kilos de más de Vincent D’Onofrio en Full Metal Jacket, y que lo tornó prácticamente irreconocible. Un precio bajo a pagar, tomando en cuenta todo lo que esa interpretación trajo consigo: su primer Oscar, la pleitesía de la crítica, la etiqueta de una de las mejores interpretaciones de la historia. Referirse a Toro Salvaje, claro está, significa hablar de la sublime actuación de De Niro. Pero también de la dirección de Scorsese, quien encontró en la elaboración del filme la calma en medio de tiempos de turbulencia interior. De la fotografía de Michael Chapman, quien ya había colaborado con Scorsese en otra de sus películas cumbres, Taxi Driver. De la edición de Thelma Schoonmaker, para quién Toro Salvaje significó la génesis de su colaboración vitalicia con el director. De la banda sonora, basada en las obras del compositor italiano Pietro Mascagni. Porque en la unicidad de cada uno, radica la grandeza del todo. Un todo cuyo cetro varía entre la mejor película de los ochenta, y la mejor de la historia.



Basada en la autobiografía homónima del boxeador Jake LaMotta- Campeón Mundial de peso mediano entre 1945 y 1951- la película cuenta los avatares de un vida llena de triunfos, pero condenada a una irremediable caída libre. Ante los ojos de LaMotta, no importa si se está sobre el ring frente a un contrincante, en la cama con la mujer o en la mesa con la familia Todos los escenarios son confrontaciones, todos quienes los rodean potenciales enemigos a los que debe derrotar antes de que lo golpeen donde más le duele. Mientras gana peso y pierde cordura, LaMotta se enfrenta cara a cara con la decadencia de un pasado tan añejo como indeleble, y constata a través de la experiencia que los privilegios de las batallas ganadas se extinguen más rápido que los minutos en el ring. Toro Salvaje es una película sobre un boxeador, pero no de boxeo. Su trama no radica en los avatares de un luchador que emerge de las tinieblas y va en ascenso hacia un final feliz, tampoco en la redención del antihéroe ni en las edulcoradas moralejas propias del cine del tipo. Pero Scorsese nunca ha querido contar cuentos de hadas. Y esa obstinación es la que acerca su obra a lo más profundo del género humano.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Las Recetas de Pablo Macaya

Después de ser el infaltable secundario de teleseries, el infiel y el gorreado en las series nocturnas de TVN y el protagonista de uno de los éxitos más grandes del cine chileno, El Chacotero Sentimental, al actor Pablo Macaya le queda poco por demostrar. Sin embargo, nunca ha dejado de dar vueltas de tuerca a su fructífera carrera...
(http://www.paula.cl/)

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